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“Más vale pájaro en mano que ciento volando”

“Mejor malo conocido que bueno por conocer” 

¿Cuántas veces has escuchado estos refranes?

Los aforismos suelen esconder grandes verdades. En este caso, la necesidad que tenemos los humanos de que todo siga igual, sin cambios ni incertidumbre.

Nos gusta tener el control y saber exactamente qué es lo que va a pasar.

Por eso esta pandemia nos está afectando tanto. Los cambios se suceden rápidamente y hay demasiados aspectos que no dependen de nosotros.

 

Pero hoy vamos a poner el foco en los que sí. En lo que está en nuestra mano. En lo que podemos hacer para recuperar el control de nuestra clínica. 

Imagina la siguiente escena…

 

Acabas de mantener una conversación en el gabinete con tu paciente y le has hablado de su problema de salud y de las consecuencias de no tratarlo. Luego tu higienista le ha “restado” importancia al problema, y  tu responsable de atención al paciente se ha expresado en otros términos. 

¿Qué pensará tu paciente?

Seguramente que “no os ponéis de acuerdo”, y esa falta de coherencia le generará desconfianza y le hará dudar de tu clínica y de ti.

 

Por eso los protocolos internos en clínica son fundamentales si quieres ofrecer un servicio de calidad a tu paciente.

 

¿Cuántas veces has hablado con tu equipo sobre cómo quieres que se hagan las cosas? ¿Cuántas veces has pensado que tus indicaciones no se cumplen?

Probablemente muchas y por eso debes tener en cuenta lo siguiente: cuando las instrucciones no se cumplen es porque…

  • No están claras.
  • No se puede consultar un protocolo (en caso de duda).
  • No existe un responsable designado para la tarea.
  • La persona que debe realizar la tarea no tiene la formación, las habilidades o las herramientas necesarias para realizarla correctamente.

Como máximo responsable de tu clínica, cuando se produce un error en la ejecución de una tarea, necesitas analizar qué sucedió y cuáles son los motivos por los que se incumplió la instrucción para poder plantear una solución definitiva.

Por eso, las clínicas activas diseñan, crean e implementan protocolos orientados a la excelencia de la experiencia del paciente.

¿Te imaginas todas las ventajas que te pueden aportar estos protocolos? Estas son las más importantes:

  1. Mejora la calidad asistencial.

Al unificar criterios entre todos los integrantes del equipo, ofrecerás una mejor experiencia, mejor diagnóstico y mejor tratamiento para tus pacientes. ¿Y esto en qué se traduce? En que serás una clínica orientada a la excelencia.

 

  1. Facilita la toma de decisiones.

 

Los protocolos, manuales y la definición de funciones permite que el equipo trabaje de forma más ordenada, reduce procedimientos innecesarios y ayuda en la toma de decisiones.

 

  1. Reduce la tasa de conflictos dentro del equipo de clínica.

 

La razón es sencilla: cada miembro del equipo sabe dónde empiezan y acaban sus funciones, quién es el responsable de cada una de ellas, cómo y cuándo realizarlas, etc.

 

  1. Aumenta la motivación del equipo.

 

Un profesional que tiene claras sus metas es más eficaz en su trabajo y genera un mejor ambiente en clínica

  1. Permite medir los procesos de forma más precisa.

 

Una clínica dental con unos objetivos claros es capaz de cuantificar y analizar correctamente los indicadores oportunos para la toma de decisiones de manera objetiva e inteligente.

La pregunta para ti es: ¿crees que tu equipo tiene toda la formación, herramientas y experiencia para realizar sus tareas?

Si quieres profundizar en este tema, te invitamos a escuchar el episodio del podcast “Activa tu clínica” en el que Álvaro De Pedro habla sobre los protocolos y procedimientos que activan tu clínica dental.

Escúchalo en IVOOX y SPOTIFY

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